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Crepúsculo de Fuego

  • Foto del escritor: La Señal Música
    La Señal Música
  • 29 abr
  • 2 Min. de lectura

Por Efraín Rodríguez.


El tiempo y la memoria, juegan en un disco que ya desde su título, expresa la idea de eternidad. Es que Eduardo Martí, amigo íntimo de Luis Alberto Spinetta, fue quien sugirió "El Jardín de los Presentes", imaginando un jardín donde todos estén siempre presentes, un jardín donde estarían cuando ya no estén en este mundo.


La idea de muerte y eternidad, siempre en debate en ámbitos religiosos y artísticos, adquiere en 1976, sin que Spinetta pudiera imaginarlo y dimensionarlo en su justa medida, una significancia macabra. Invisible, atravesado por cambios decisivos, ingresaba en una nueva etapa, en la que un dejo de tango teñía su alma de jazz rock y la llegada de Tomás Gubitsch daba nueva circulación a la idea. Y aún cuando el movimiento se puede interpretar como una evolución natural, nadie podía imaginar que el final era inevitable.


Y si bien Spinetta sabía que los músicos de rock, eran un blanco favorito de la policía, en particular en tiempo de gobiernos militares, el pedido de exilio de Tomas Gubitsch y Juan José Mosalini, que también había participado en el disco, lo quebró íntimamente. Y ese fue el tiro de gracia, la banda ya vivía ciertas tensiones por cuestiones artísticas, pero fue el giro político el que dinamitó la existencia de Invisible.



Es difícil saber, si Spinetta y los músicos, eran conscientes de que el material que tenían, estaba destinado a convertirse en decisivo, en un clásico impostergable. El disco abre con la fábula cósmica de "Los Anillos del Capitán Beto", un colectivero devenido en capitán espacial, que en la inmensidad se siente ahogado en soledad. La belleza, dulce y críptica, domina a "Los Libros de la Buena Memoria", en tanto el corazón acústico de "Que Ves el Cielo" es una postal de deslumbramiento amoroso y un laberinto de deseo se apodera de "Ruido de Magia", una pieza abierta y compleja a un mismo tiempo.


"Las Golondrinas de Plaza de Mayo", tantas veces resignificada, parece hablar de Las Madres de Plaza de Mayo, pero mas allá del carácter simbólico y la alusión final al "jardín de los presentes", hay que recordar que la organización de las madres se fundaría recién en abril de 1977. Las piezas, que sin merecerlo, quedaron fuera del catálogo spinetiano básico, tienen mucho que decir, la bellísima y reflexiva "Doscientos Años", juega sobre una epopeya en el mar, "Perdonado (Niño Condenado)" un canto de amor de Spinetta a su perrita, se ladea entre frescos pasajes acústicos y dramáticos ataques eléctricos, mientras "Alarma entre los Ángeles", la única pieza instrumental del disco, en clave jazz rock, es una muestra de virtuosismo de los músicos de Invisible, con un destaque especial de Gubitsch.


La idea de muerte y eternidad, muerte en el régimen terrorista de la dictadura militar, eternidad en la belleza de unas música sin edad, muerte y eternidad a la par, en la figura imaginada por Martí. A cincuenta años de su edición original, el tiempo y la memoria juegan fuerte en "El Jardín de los Presentes", una obra maestra de Luis Alberto Spinetta.



"El Jardín de los Presentes" (álbum completo)




La Señal Música (Spotify)


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