Eduardo Arolas, el Tigre del Bandoneón
- La Señal Música

- 7 may
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por Hernán Jaureguiber y Walter Piazza.
El Hombre Que Esperó al Tango.
En nuestras charlas anteriores nos propusimos hacer un recorrido por los distintos sitios emblemáticos del tango y lo emprendimos con un orden cronológico marcando los estadios sociales e históricos de nuestra expresión ciudadana, marcando la evolución musical de las distintas etapas.
Comenzamos desde Hansen para llegar al Armenonville, el Palais de Glace y el Pabellón de las Rosas, rumbeando decididamente el camino al Chantecler.
En ese camino nos topamos con las descripciones interpretativas y las apariciones de composiciones y arreglos que modificaban al tango, a veces gradualmente y en otros casos en forma abrupta.
Esbozamos la aparición de la escuela Decareana, la elegancia de Fresedo, el talento de Maffia y Laurenz y mencionamos varios nombres, pero nos detuvimos especialmente en uno: Eduardo Arolas.
Dijimos que merecía una especial mención y por eso detenemos nuestro recorrido camino a los cabarets de las décadas del 20 y 30 para hacer escala en Arolas y su inmensa presencia en esos años ya tan lejanos del 10 y el 20.
Lo encontramos en el Armenonville, el Palais de Glace y en el Pabellón de las Rosas, pero Arolas estuvo omnipresente mas allá de cada salón. Trataremos de entender por que.
Hernán Jaureguiber: Eduardo Arolas es un personaje muy lejano temporalmente hablando y sin embargo su figura se proyecta mas allá de su espacio vital, que ya sabemos fue muy corto. Se proyecta desde la mitología del génesis del tango pero su camino marca el rumbo del tango moderno. Es a la música algo parecido a lo que representa Gardel al canto. Encima tienen bastantes cosas en común: Origen, contemporaneidad, vida breve y azarosa, muerte trágica y en el extranjero. El Zorzal proyecto su figura en términos inmensamente representativos de la nacionalidad. Es un mito, tal vez el mas perdurable y definitivo. Eduardo Arolas, en cambio, tuvo fuerte presencia en los años siguientes a su muerte, pero luego quedó reservado para el ambiente musical. Su obra interpretativa fue exaltada por sus testigos, pero la falta de grabaciones buenas al tiempo de su muerte (una década antes que Gardel) nos privaron de poder evaluarlo póstumamente. En cambio, dejó para los tiempos su empinada figura de compositor. Vamos a tratar de entender por que decimos esto.
Walter Piazza: El primer mérito de Eduardo Arolas es introducir en el tango variaciones melódicas desconocidas hasta entonces. Pensemos que pese a que comenzó guitarreando, su consagración es con el bandoneón instrumento que cobra magnitud y protagonismo en manos de Arolas. Es decir esta entre sus precursores.
HJ: Su vida fue corta y le alcanzó para instalar el bandoneón como un instrumento identitario del género, componer un centenar de piezas con una estructura compleja, en variaciones, arreglos, que no estaban en la cabeza de los tangueros de entonces.
Estaba pensando que es un modernista en la música popular como lo fueron Rubén Darío, José Martí, Antonio Machado o Amado Nervo en la literatura y la poesía.
Como ocurrió con estos escritores, músicos como Arolas, seguramente sin saberlo, expresaban una rebeldía creativa a la par que cierto narcisismo refinado.
Si bien el tango no es aristocrático, (su ascenso social tal como lo venimos describiendo en los escenarios en que aparecen Arolas y otros), hay un dejo aristocratizante y sin dudas una renovación estética.
El modernismo, en general, suele estar asociado con un profundo desacuerdo con la civilización burguesa que podría intuirse en lo que el tango aporta de desafiante y guarango.
De hecho, a los mismos poetas modernistas se los designó al comienzo de forma peyorativa, tal como sucede con el tango, y sus protagonistas asumieron desafiantes el reto con insolente orgullo. Algo presente en general con nuestra música ciudadana. Gardel y Arolas están en esa saga de criollos irreverentes.
En Arolas están presentes la expansión o abandono de tonalidades, el uso de técnicas nuevas, en este caso un instrumento nuevo para el género, y la incorporación de sonidos novedosos en la composición. Todas estas características de la modernidad musical que caracterizó al siglo XX en distintos géneros. En otros momentos y lugares, el rock podría suponer algo parecido a lo que ocurrió en el Rio de la Plata y cruzó el atlántico, en donde también aparecían expresiones artísticas en la misma línea.
WP: Las creaciones de Arolas suponen un estado de ánimo melancólico, por momentos dramáticos que no estaban presentes en los tangos de los tiempos de Hansen o el Tambito que comentamos en anteriores diálogos.
H.J. Pero como Gardel, este compositor y músico vivió esos tiempos de purrete. Hagamos un poco de historia para trazar la biografía del hombre. Digamos que nació en el porteñísimo barrio de Barracas el 24 de Febrero de 1892.
Tenía dos años menos que Gardel y compartía con este ser hijo de inmigrantes franceses. Como el Morocho del Abasto, aventuraría su niñez y primer juventud en los lugares mas orilleros de la vida ciudadana y carecería de instrucción musical temprana.
Después veremos que compartieron otras coincidencias como una frecuente presencia en Uruguay y un éxito parisino. Lamentablemente, ambos murieron en el extranjero mientras paseaban el tango por el mundo.
WP: Es cierto. Compone su primer pieza cuando tenía menos de 18 años y de oreja, como se decía entonces, porque no sabía ni solfeo ni escribir en un pentagrama de manera que lo hacia repitiendo de memoria.
HJ: Gardel usaría el mismo método hasta el final de sus días. Alberto Castellanos lo ayudaría a Gardel y en el caso de Arolas, en aquella juventud analfabeta musicalmente, fue Francisco Canaro quien le escribió la música.
WP.: El joven Arolas escribió varios tangos en esas condiciones hasta que comprendió las limitaciones de su desconocimiento musical e inició estudios con el maestro José Bombig aprendiendo teoría, solfeo y armonía en tres años.
Entre los primeros tangos compuestos de oreja, podemos mencionar "Una Noche de Garufa", "19092, "Nariz", "El Rey de los Bordoneos", entre otros. Su obra la realiza en doce años, su pronta muerte nos dejo ese sabor amargo de un exquisito autor que todavía tenia mucho por dar.
Esta entre los mas importantes compositores de aquella época, ya moderna, como Agustín Bardi, Juan Carlos Cobián, Roberto Firpo y Enrique Delfino entre otros. Sus obras trasendieron las épocas y en la actualidad se pueden escuchar tangos como “El Marne", "Derecho Viejo", "Comme il Faut", "Maipo", "La Cachila", "Lágrimas, La guitarrita y otros menos conocidos como Rawson, Papas Calientes" o "Fuegos Artificiales".
En 1911 formó su primer conjunto con el guitarrista Leopoldo Thompson (años mas tarde destacado contrabajista) y en el violín de Eduardo Ponzio. Al poco tiempo integra un trío junto a Agustín Bardi al piano, y el violinista Tito Rocatagliatta y, en 1912, un cuarteto con éste último y el flautista José Gregorio Astudillo y la guitarra de nueve cuerdas de Emilio Fernández.
Se relaciona frecuentemente en conjuntos que forma el maestro Roberto Firpo, en 1917 participa de los carnavales en la ciudad de Rosario en una gigantesca orquesta que dirigen CANARO Y FIRPO, donde es destacada su participación en los anuncios de publicidad.
Actúa alternativamente en Buenos Aires y Montevideo con gran repercusión y aceptación como innovador de sus diferentes orquestas a las que va agiornando con instrumentos novedosos para aquellos tiempos y lograba una sonoridad, al decir de sus seguidores, que luego adoptarían músicos que se formaron con él, como Julio De Caro entre otros.
Para 1922 se embarca hacia París donde finalmente muere en septiembre de 1924 en su mundo de alcohol y tristeza de tierra lejana, Eduardo Arolas o Lorenzo Arola según dicen que era su verdadero nombre. No es poca cosa cuando aún hoy lo seguimos evocando y sus notas nos llenan de placer al escucharlas.

HJ: Como buen modernista, posromántico y de esos hombres que estrenan el siglo XX, a mi criterio el mas espectacular de la historia de la humanidad, era un tipo autodestructivo, entregado al desenfreno, el alcohol y un cuestionamiento a la futilidad de la vida.
La crisis de creencias de la modernidad, con mas las posibilidades tecnológicas y un alma sensible harían el resto. La virilidad de aquellos años no era asunto fácil, como supone una mirada desde las corrientes críticas en el feminismo actual.
El varón se desenvolvía en una sociedad machista, misógina y con mucho de represión intima. El amor como se entendió después, no era un asunto fácil ni para el hombre ni la mujer de ese tiempo.
Arolas, inquieto y en medio de una movilidad social ascendente, en un mundo que cambiaba, se movía, como muchos jóvenes de su tiempo, entre los modales del compadrito y el Dandy. El tango y sus salones en la segunda década del Siglo XX eran el escenario ideal para esta ambigüedad.
En estas circunstancias atravesó el peor de los sucesos de un hombre de su estilo y su tiempo. La traición de la mujer amada y nada menos que en los brazos de su hermano mayor.
Su espíritu sufriente y autodestructivo fue el terreno fértil para que prendieran los gajos del novelón que se cobraría su vida y con ella el futuro de un talento musical inmenso. Cuanto mas se hundía en el alcohol para ahogar su pena, mas crecía la sombra en su vida y proporcionalmente crecía su obra.
Hacia 1917 se aleja de Buenos Aires en una suerte de exilio pasional y en Montevideo ocurre un accidente que enlutaría su tiempo de sobrevida, en ocasión de atropellar a un niño con su automóvil, mientras conducía en estado de ebriedad. Después se va a Paris.
WP: Si, su éxito en Paris es en la década del 20. Allí tiene su consagración.
HJ: Era hijo de franceses y Paris era la meta anhelada por los tangueros de entonces desde los tiempos en que Villoldo, Gobbi (padre) y otros llegaron tempranamente en 1907.
Tal era la ligazón de Arolas con Francia, que un tango de una belleza increíble esta dedicado a la batalla de la primer guerra mundial, en donde los franceses detuvieron al ejército alemán: El Marne.
WP: Sabemos que en Europa ganó dinero con contrataciones ventajosas. Llevó una vida descontrolada.
Cuenta Manuel Pizarro músico de larga trayectoria por aquellos pagos que en sus últimos meses de vida, Arolas estaba muy desmejorado y no cumplía con sus contratos y termino actuando en cabaret de Place Pigalle llamado L´Abbayé,al cual dedico su último tango.
HJ: Los excesos y descontroles parisinos lo llevaron a su muerte con apenas 32 años. Hay dos versiones de su muerte y ambas satisfacen distintas expectativas de la morbosidad para la biografía tanguera perfecta.
Según la partida de defunción, la causa fue tuberculosis y el origen inmunodepresor, el alcohol, la melancolía y la tristeza. Para otros, mas satisfechos por la épica viril, fue difunteado por cafishios franchutes a quienes les enamoró una dama, en un arrebató de malevo suicida.
Era el 29 de Septiembre de 1924 y el tango ganaba un mito y la música perdía a un compositor genial. Como dije antes, sus obras parecían escritas para ser ejecutadas con arreglos del futuro y así ocurrió.
En la década de oro del tango y después, las mas virtuosas orquestas e interpretes extrajeron toda la belleza de la obra de Arolas, que como podría decirse, suena cada día mejor.
Suele decirse que el tango te espera. En este caso, Arolas esperó al tango.
"Al Son de un Tango" (álbum completo)
La Señal Música (Spotify)


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