El Triunfo de la Resistencia contra la Inmediatez
- La Señal Música

- 23 abr
- 6 Min. de lectura
Por Pablo Aquino.
1- “L.A.” Ciudad de la Furia: Del Infierno Nace la Bestia.
Los Ángeles a principios de los 90 era una vibrante mezcla de innovación artística, tensiones sociales y movimientos que definieron la década a nivel mundial.
La ciudad atravesaba una profunda agitación de su identidad cultural y política, pero hubo un evento que marcó a fuego: los disturbios del año 92. Multitudes salieron a las calles indignadas por la absolución de los policías que le habían propinado una brutal golpiza al ciudadano afro-americano Rodney King.
California vivía una grave recesión económica con más de 700.000 empleos perdidos y una expansión masiva de pandillas desde el condado de Venice hasta el Valle de San Fernando, donde los Crips y los Bloods llegaron a su pico de violencia.
En ese contexto, Tool surge en L.A. en 1990 como una anomalía artística que mezclaba metal con artes visuales. Mientras la ciudad se movía entre la irreverencia del hip-hop y el auge del grunge, los miembros de Tool se conectaron a través de la industria de Hollywood.
Mientras Adam Jones trabajaba en efectos especiales para películas como Jurassic Park y Terminator 2, Maynard James Keenan diseñaba interiores para tiendas de mascotas.
Maynard y Adam se conocieron en 1989 a través de un amigo común. Impresionado por la voz de Maynard tras escuchar una cinta de su banda anterior, Adam propuso formar un nuevo grupo.
El ensamble se completó con Danny Carey, vecino de Maynard y amigo de Tom Morello (Rage Against the Machine), quien se unió inicialmente por "lástima" de que otros bateristas no se presentaban a los ensayos. Paul D'Amour completó la formación original como bajista.
Si EE. UU. era el Reino de la MTV, Los Angeles era su capital indiscutible. Pero Tool era otro tipo de bestia…
Desde sus inicios, la banda utilizó videos de stop-motion perturbadores dirigidos por el propio Jones, desafiando la estética comercial de MTV. Y para evitar aún más el encasillamiento, crearon la "lacrimología", una pseudofilosofía que afirmaba que el llanto era necesario para el crecimiento espiritual. Esto comenzaría a alimentar su aura de banda de culto.
Un ejemplo de esto fue Sober, primer hit de su primer álbum Undertow, que rezaba: “¿Por qué no podemos no estar sobrios?”, expresando la contradicción entre el deseo de dejar las adicciones y la dolorosa necesidad de muchos artistas de “colocarse” para lograr la inspiración.
En aquel rock de los primeros 90 teñido por los sonidos que bajaban desde Seattle, se puede decir que Tool se emparentaba más con Soundgarden y Alice in Chains que con Nirvana o Pearl Jam.
Pero lo que vendría luego iba a demostrar que Tool no era ni grunge ni nü-metal (género que se popularizó hacia mediados de la misma década). Tool surfeaba sus propias olas, y la ola más grande estaba a punto de reventar contra la costa angelina.
2- Comienza la Conquista.
Corría el año 1996. Yo tenía 23 años y, para sorpresa de nadie, miraba mucho MTV y su equivalente canadiense, Much Music.
De pronto, un día vi un video que me perturbó y fascinó a la vez. Parecía como si Gaudí y H.R. Giger hubieran colaborado para hacer un clip musical. Era distópico, oscurísimo, casi aterrador, pero increíblemente bello. Según MTV, la canción se llamaba simplemente “Track No. 1”.
Nunca había escuchado nada parecido. Comenzaba con un golpeteo de batería cual tribu percutiendo latas, y seguía con un riff de guitarra machacante, igualmente metálico y tribal. La canción te transportaba por diferentes atmósferas y culminaba en un clímax deliciosamente liberador.
Cuando volví a escuchar la canción en la FM Rock and Pop, me enteré que su verdadero título era Stinkfist (que ocultaba un perturbador significado) e hice lo que nunca cuando compraba música: decidí que esa única canción de ese grupo hasta entonces completamente desconocido para mí era suficiente para correr a comprar el disco que la contenía, AEnima, segundo larga duración de Tool.
Y ahí llegó otra sorpresa: su arte de portada era un holograma en movimiento de una luz cuadrada y muy blanca sobre un fondo negro. El CD tenía en el interior una tapa alternativa con el ojo de una criatura que también se movía al colocarlo detrás del plástico lenticular.

AEnima fue triple platino en EE. UU. y vendió varios millones de copias más en todo el mundo.
El segundo hit era el track que daba nombre al disco y su letra era una despiadada crítica a la sociedad angelina: “En este puto agujero sin remedio al que llamamos Los Ángeles, la única forma de arreglarlo es tirarlo todo por el retrete. Cuando te dé la puta gana, cualquier puto día, aprende a nadar y nos vemos en la bahía de Arizona”.
En el bajo, el inglés Justin Chancellor (proveniente de Peach, y único miembro no yanqui de Tool) tomó el lugar de Paul D'Amour y así se estableció la formación que continúa hasta el día de hoy: Keenan – Jones - Carey – Chancellor.
El sucesor de AEnima fue Lateralus (2001), acaso el Dark Side of the Moon o el Black Album de Tool. También Nro 1 de Billboard, el tercer disco de la banda consolidaría su reinado en el subgénero del metal progresivo donde Crimson, Floyd, Sabbath, Zeppelin y Dream Theater aparecían como sus principales influencias. Pero Tool nunca iba a hacer lo que marcara la tendencia: canciones largas, densas, casi inescuchables para la radio, ritmos cambiantes, compases poco comunes, bajos que suenan como guitarras, número de sílabas por verso que se correspondían con la secuencia de Fibonacci (¡!). Todo eso pasó a ser su marca registrada.
Tool volvió a tomarse 5 años para sacar su cuarto disco: 10.000 days. Este tuvo algunos temas “rifferos” (Jambi, The Pot, Vicarius) pero también canciones representativas del rock sinfónico de la banda, como la homónima 10.000 days/Wings Pt 2 o la indescifrable (e interminable) Rosetta Stoned.
Luego de este disco, llegaría un impasse. Un MUY largo impasse…
3- La Era de la Madurez.
Tras su cuarto álbum, el grupo entra en una etapa de pausa, pero ni fans ni críticos (y seguramente ni los mismos músicos) esperaban que fuera a ser tan larga.
Maynard Keenan retomó su banda alternativa, A Perfect Circle, con la cual ya había conseguido una más que respetable repercusión, y luego su otra aventura artística, Puscifer.
Mientras los demás miembros de Tool también exploraban sus carreras solitarias, continuó una tradición iniciada (voluntariamente o no) previo al lanzamiento de Lateralus: las fake news sobre potenciales fechas de lanzamiento y nombres del próximo álbum. Estas se sucedieron una y otra vez hasta tal punto de ridiculez que cuando el grupo anunció, finalmente, la salida de su nuevo disco en 2019 (¡13 años después del anterior!) ya nadie sabía si creer la noticia o no.
Pero la paciencia tuvo su premio: Fear Inoculum es, a mi humildísimo entender, el mejor disco de Tool. Es una maravillosa explosión de virtuosismo que muestra que en aquellos 13 años la banda, cual Godzilla, simplemente estaba tomándose su tiempo para recargar energía.
Entre sus puntos más altos, Pneuma es una panzada sinfónica y una nueva prueba de que Danny Carey es el baterista de lo imposible.
Invincible tiene un riff a partir del minuto 7:39 que es tan repetitivo como irresistible, y una letra que a quienes pasamos los 50 nos pega de una manera muy diferente.
7empest (sí, con el siete en lugar de la t) es una ópera de más de 15 minutos, cuyos primeros 5 son una carta de amor a Black Sabbath.
Hoy Tool es una banda en su madurez que sigue girando por el mundo.
Y también sigue estipulando sus propios términos: las cámaras de filmación en los conciertos sólo pueden tomar el escenario desde lejos, porque lo que importa es la música.
Otra regla de la casa: nada de celulares. Algunos espectadores obedecen, más otros no, a riesgo de recibir “una patada en sus vaginas”, según textuales palabras al público de MJ Keenan.
El año pasado, por fin, Tool llegó a Sudamérica, aunque sea a caballo de un festival ultra masivo y comercial. Muchas cabezas quedaron rodando en el suelo pidiendo más.
Ya estamos contando los días para que regresen. Esta región que los adora y admira hace 36 años se lo merece…
Tool (playlist)
La Señal Música (Spotify)



Muy buena la nota! Felicitaciones